Desde dónde y cómo calcular cuánta mercadería comprar hasta la importancia de contar con un buen contador: esta semana, y desde su propia experiencia como almacenera, nuestra columnista entrega una pauta indispensable para todos quienes quieran iniciarse con este emprendimiento.

Hola, acabo de recibir una indemnización por despido y me gustaría invertir ese dinero haciendo un almacén en mi casa. ¿Por dónde debo partir más allá de los trámites legales? ¿Cómo calculo cuánto y qué cobrar, por ejemplo?, preguntó Luna Balboa esta semana a Diario de un emprendedor.

Hola, Luna. Lo primero que te recomiendo es que te hagas la siguiente pregunta: ¿tengo la disposición de dedicarle tanto tiempo a este nuevo proyecto? Bajo mi experiencia, especialmente tratándose de un almacén de barrio, puedo asegurarte que, aunque muchas personas lo consideren como un negocio pequeño, requiere una gran inversión de tiempo, sobre todo en sus comienzos.

Cuando empecé con mi almacén, hace 20 años, mis mayores motivaciones fueron tres: ser mi propia jefa, tener ganancias rápidas y constantes, y más tiempo para poder dedicarme al cuidado de mi hijo de dos años. Ninguna se cumplió de inmediato. Si bien era mi propia jefa debía regirme por los horarios de atención que yo misma definí para mi almacén; no tuve ganancias importantes hasta pasado un año; tampoco el tiempo suficiente que quería para la crianza. No tenía tiempo ni para mí ni para familia. Al comienzo me sentí una esclava de mi propio negocio.

La inversión de tiempo es muy importante y algo a tener en consideración antes de decidirse a emprender. Si tienes la disposición y la convicción para esto, aquí van mis consejos para ti:

Lo primero es realizar todos los trámites legales, en la municipalidad donde se encontrará el almacén, en la Seremi de Salud (por la resolución sanitaria) y en el Servicio de Impuestos Internos (SII). Los dos primeros trámites recomiendo hacerlos en paralelo.

Luego, debes preparar una lista con todo lo que consideres necesario comprar para el almacén, tanto productos como maquinaria. Una buena técnica es fijarse en lo que uno siempre ve en los almacenes. Anota esas ideas y genera ese listado partiendo por herramientas como una cortadora de cecinas, la pesa digital, el mueble para el pan, la congeladora, el cooler, el mueble para la caja, etc. Después genera el listado de productos.

Teniendo esta lista preparada, es momento de buscar proveedores de maquinaria e indumentaria, ya que al principio ellos no vendrán a nosotros ni harán concesión de sus máquinas. Tendremos que buscarlos y una vez que ya nos hayan inscrito como clientes, vendrán a visitarnos y nos entregarán herramientas.

Para conseguir a los proveedores de productos, es tan fácil como googlear los números de las marcas que más se ven en los almacenes de barrio: son varias y ofrecen una gama muy variada.

Para lo que no sea ofertado por estas marcas recomiendo partir comprando en mercados mayoristas. En Santiago, por ejemplo, tenemos la Vega Central y Lo Valledor. Eso sí, antes de comprar, es necesario dedicar tiempo a recorrer y comparar precios. La idea es que el capital inicial alcance para mucho y eso dependerá totalmente de cómo se hagan las compras.

En la actualidad también existen una gran cantidad de apps móviles a través de las que se puede abastecer el negocio y hacer las compras de manera online. Como siempre recomiendo, es muy importante saber aprovechar la tecnología que hoy se nos presenta en favor nuestro.

La primera compra debe realizarse con mucha precaución; no es necesario comprar demasiadas unidades de cada producto, porque todo lo que no se venda y se venza, por ejemplo, será pérdida para el almacén. Con el tiempo, ya conociendo las necesidades de los clientes, será más fácil determinar qué comprar. Eso sí, hay que preocuparse de tener una amplia variedad de mercadería.

Los precios no se ponen al ojo, ni tampoco hay que copiar los que tienen los demás almacenes, porque no todos compran los productos al mismo valor. Hay que considerar que las ventas sean redituables y acorde al valor que se les pagó a los proveedores.

Tener un buen contador siempre es indispensable. Es importante seleccionarlo rigurosamente y no por afinidad, porque se conocen o sean familiares. El contador es otro trabajador de tu empresa, así que debes elegirlo muy bien. Además, como trabajador su labor debe ser remunerada. No recomiendo hacer tratos de palabra o de ayuda por ‘buena onda’. El almacén es tu propia empresa y tú como contribuyente eres el responsable de todo lo que pase.

El corazón del negocio es llevar una buena administración. Hay que llevar muy bien separadas las cuentas del negocio con las cuentas propias, especialmente en los inicios cuando casi todo es pura inversión. Cando se empiecen a tener más ganancias hay que mantener esto, si no, nunca será posible conocer las entradas o pérdidas.

Además, se debe mantener un inventario muy ordenado, idealmente con herramientas digitales que permitan conocer el stock disponible del negocio. Es clásico que quienes tienen un almacén en sus casas sacan productos para consumo personal. Eso siempre debe quedar registrado. Independiente de que el almacén sea tuyo, es necesario que tengas ese control.

Algo que puede sonar muy obvio, pero que no está de más decirlo, es siempre mantener la buena atención y ser amable. No todos los días son buenos y estamos con el mismo ánimo, pero eso no debe mezclarse con el funcionamiento del negocio. También es muy importante preocuparse por el orden del almacén. Hay que aprovechar de agregar publicidad, pero no saturarlo de ella. Poner algunos carteles e incluso pizarras digitales con las ofertas y promociones es una excelente idea.

Por último, está la distribución: teniendo en cuenta que un almacén de barrio no tiene el mismo espacio que supermercado, debemos adaptarnos al espacio que tenemos y que nuestra mercadería se exhiba de la mejor manera posible.

Tener un almacén no es solo comprar y vender. Antes era un punto de encuentro de los vecinos; hoy es mucho más que eso: es un punto pick up, un lugar para pagar las cuentas, etc. Si quieres tener un almacén de barrio no lo veas como un emprendimiento pequeño, súmate a la transformación digital, preocúpate por crear redes sociales, proponte vender por WhatsApp Business, incluso, considera la idea de realizar ventas con delivery. Ten a disposición distintos medios de pago. Es lo que tus futuros compradores demandan en la actualidad.

Emprender es una experiencia muy linda, pero, como todas, con altos y bajos, con éxitos y frustraciones, por lo que hay que tener eso en cuenta. Si se tomó la decisión, no es para sufrir. Hay que ser paciente, perseverante y tener en cuenta que no se tendrá el éxito de la noche a la mañana, y si después de un tiempo no toma vuelo, por las razones que sea, hay que tomar la decisión de cerrarlo. Se los digo porque a mí me pasó en dos oportunidades. 

Nunca lo tomes como un fracaso, son experiencias que te servirán en un futuro. Debes saber dar vuelta la página y continuar, hay muchas oportunidades a lo largo de la vida.

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